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LLAVES DE COLECCION

Galería Diana Saravia, Montevideo, 2019.

En su muestra “Llave de Colección”,  el artista Juan Manuel Barrios, nos invita a recorrer el camino de la confección y de la moda a través de su historia, vinculada al mundo de la sastrería y la fotografía. Su obra emerge en el entorno de una estética, que abarca desde el underground de Montevideo y Buenos Aires de los años 90, hasta las pasarelas de la moda globalizada. 
Estas experiencias se escenifican en lenguajes que recorren múltiples soportes y convergen en una selección personal de su archivo, desde donde realiza una investigación visual como sastre, escaparatista, fotógrafo y Dj. 
En el arte de las matrices de la sastrería se juegan reglas que complejizan el lenguaje en la confección. Este territorio se ve transformado por variables como: la materia y sus texturas, medidas, superficies, geometrías, tiempos de acción y reacción. En definitiva todo hace a la circulación simbólica y real de la matriz y el objeto a realizar. 
El artista propone hallar una ruta posible en donde el molde de papel, utilizado en la confección de su primer traje, funciona como “Llave de Colección”, es decir como pieza que en los escaparates de la moda, abre a la narrativa de los objetos exhibidos. 
En este sentido, Roland Barthes en su libro “El sistema de la moda”, define “que el género de tela designa la materia que puede llenar indiferentemente al objeto o al soporte de significación”; el concepto de género de tela y molde juegan un rol fundamental para el artista, quien se apropia de la metáfora de su oficio como sastre y toma el género como superficie en la que se inscriben los moldes, o sea en una superficie recortada que se instala en los cuerpos como vestiduras ,que  pueden cuestionar aquello que se hereda como certeza del “deber ser”.  

Lo peculiar de su propuesta radica en el valor documental y estético de fotografías, un registro que es a la vez personal y universal, propio de un artista polifacético. 
La fotografía es la vía principal por la cual Juan Manuel Barrios presenta sus  temáticas, en esta exhibición analiza casi de forma autobiográfica, la afectación de los cuerpos políticos en escena, el pliegue entre el mundo privado, afectivo, el mundo de la comunidad LGBTQ y en el desplazamiento de una ciudad a otra que casi como un flaneur o dandy, construye las formas de crear y operar en el medio de la moda y el diseño.  El artista toma lo performático de sus escenas personales para convertirlas en huellas activas, en la confección de la obra. 


Dos series fotográficas operan de forma contundente: la primera es “Paralelismos y Cruxi-ficción”, que se vinculan directamente con los modelos heredados que se han roto para ser transformados. 
Dos fotografías que capturan la confección del artista como sastre, dos seres cuyos rostros no designan sexos, sino que las prendas antag, que drena para renovar su propia construcción de género, un  corazón que sangra, y en su poética pulsa por salir de las normas establecidas para reconfigurar los espacios de goce. 

Afirma Barrios que estas obras las concibe “en pro de nuestra identidad, que rompemos también con nuestra herencia impuesta, a veces no deseada. Las prendas que hago simbolizan el punto cero a la hora de reconfigurar  nuestro deseo identitario.”onizan y definen el nacimiento del nuevo ser. El nuevo género, un corazón roto.

El contrapunto de esta serie es crucifixión, un tríptico de fotografías cuya poética nos presenta tres elementos: la tijera de sastre, su máquina de coser y la crucifixión de su traje, en el entorno de la naturaleza.
Es el proceso creativo, dialéctico, las líneas perfectas de los objetos, la vida privada, lo que evoca la superficie de inscripción y el desafío de dar lugar a lo nuevo. 
El traje, como tal, es colocado como materia que se libera del cuerpo y pasa a ser uno con la naturaleza, y al mismo tiempo parece oficiar como velo de Maia, habilitando a ver más allá del principio de la razón heredada. 
Entre estas dos series la obra “Llave de Colección” se abre paso, los moldes impresos  son la contracara o el pliegue de cada obra. 

Para el artista esta llave es también una llave de disrupción, de admiración por las líneas apolíneas de la alta costura, de esos grandes espacios en donde el modisto Alexander Mc Queen desplazó la rigidez de la creación para generar filtraciones entre los diferentes lenguajes del arte: para ir a lo exquisito e indisciplinado. 


La narrativa visual de esta muestra propone zonas de conflicto y tensión entre fetiches. Lo activa con vectores tales como la música que lo lleva a convertirse en Dj y a imprimir con letras doradas la emblemática canción del disco Phankey-Rythm Doctor  “Mad Poet”, que nos cuenta el goce y el sentido de los códigos del underground, que tanto en Buenos Aires, ciudad en donde vivió el artista y Montevideo, fueron un lugar de aprendizaje, allí donde se diagrama lo que luego muchas veces es alimento de generaciones. 

Yendo a la fibras intimas de esta autobiografía, el artista rescata de su archivo un video que corresponde al registro de un momento en aquel legendario Metrópolis, espacio en donde convivían distintas personas y sus alteridades, un lugar que el común de la gente podría denominar como boliche gay, pero que lejos de sesgos era un espacio para cuerpos disidentes, para experiencias propias de las sexualidades, el goce y la estéticas de las comunidades que pugnaban por encontrar un territorio de libertad vital. De esta forma la muestra se va configurando como una pasarela en el tiempo y el artista va  activando nuestra presencia consciente. 
Dos obras de formato pequeño centran la atención en la construcción de otro cuerpo en escena. Se trata de una serie fotográfica de una película del conocido artista porno Jeff Stryker, donde hay un rumbo que recuerda el camino hacia lo subterráneo y también hacia lo que en tensión disciplina los cuerpos. Mientras que la fotografía en ropa interior de los modelos Calvin Klein fue un icono en los 90s, el artista interviene esa foto llevándola a la sala, allí se concentra el deseo y el descubrimiento de una Buenos Aires candente, con el cruce de moldes que responden a la confección de las artes visuales, la moda y la música y sus registros fotográficos. 
Allí es en donde Juan Manuel Barrios ropone un camino cómplice y claro, una historia plena de objetos amados que comparte con esperanza removedora.

Jacqueline Lacasa, Curadora.

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